Saltar al contenido
Agendar evaluación

Evaluación online · Dificultades de aprendizaje

Evaluación de la dislexia

Cuando leer cuesta mucho más de lo que debería, pese al esfuerzo y a la ayuda en casa, la evaluación determina si se trata de una dislexia, mide su intensidad y describe el perfil del niño, o del adulto, para que la intervención apunte al lugar correcto.

  • Por videollamadadesde cualquier país
  • Informe en 7 díasescrito y explicado en sesión
  • Precio cerradoUSD 210 · 185 €

¿Prefiere que le escribamos nosotros?

Le respondemos por WhatsApp en menos de 2 horas, en horario laboral.

¿Para quién es la evaluación?

Sin compromiso. Sus datos solo se usan para responderle.

Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:

Qué es la dislexia

La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje de origen neurobiológico. Afecta a la precisión y la fluidez con que se reconocen las palabras escritas, y con frecuencia a la ortografía. No tiene que ver con la inteligencia, con la vista ni con la motivación: muchas personas con dislexia tienen capacidades altas en otras áreas.

En la mayoría de los casos, la raíz está en el procesamiento fonológico: la capacidad de percibir y manipular los sonidos que forman las palabras. Leer exige convertir letras en sonidos de forma rápida y automática; cuando esa conversión no se automatiza, la lectura es lenta, cansada y llena de errores, y la comprensión se resiente porque toda la energía se va en descifrar.

El español tiene una ortografía muy transparente —cada letra suena casi siempre igual—, lo que hace que la dislexia se manifieste aquí más como lentitud que como errores. Un niño hispanohablante con dislexia puede leer con bastante corrección, pero muy despacio y con un esfuerzo desproporcionado. Es un matiz importante, porque se pasa por alto con facilidad.

Señales según la edad

Antes de aprender a leer

  • Dificultad para aprender el nombre y el sonido de las letras.
  • Problemas con las rimas, o para separar una palabra en sílabas.
  • Antecedentes familiares de dificultades con la lectura, que son un factor de riesgo importante.

En primaria

  • Lectura lenta y silabeante que no gana fluidez con la práctica.
  • Omisión, sustitución o inversión de letras y sílabas.
  • Faltas de ortografía persistentes en palabras que ya ha estudiado.
  • Rechazo a leer en voz alta y cansancio rápido con los deberes.
  • Diferencia llamativa entre lo que entiende cuando se lo explican y lo que consigue cuando tiene que leerlo.

En adolescentes y adultos

  • Lectura lenta que se compensa releyendo, con dificultad para gestionar el volumen de lectura de la secundaria o la universidad.
  • Ortografía insegura y dificultad para tomar apuntes.
  • Rendimiento en exámenes escritos muy por debajo de lo que la persona sabe.

Qué incluye la evaluación

  • Historia del desarrollo y escolar: cuándo empezaron las dificultades, qué apoyos se han probado, antecedentes familiares.
  • Pruebas de lectura de palabras y de pseudopalabras —palabras inventadas que obligan a descodificar sin apoyarse en la memoria—, midiendo la precisión y, sobre todo, la velocidad.
  • Comprensión lectora, para saber si la dificultad está en descifrar o también en entender.
  • Escritura y ortografía, natural y arbitraria.
  • Procesamiento fonológico: conciencia fonológica, memoria verbal a corto plazo y velocidad de denominación, que son los marcadores más consistentes de la dislexia.
  • Perfil cognitivo general, imprescindible para distinguir una dislexia de una dificultad más amplia de aprendizaje, y para descubrir fortalezas.
  • Descarte de otras causas: atención (el TDAH coexiste con la dislexia en una proporción importante), audición, visión, escolarización irregular.
  • Informe escrito con el diagnóstico, su intensidad y recomendaciones concretas de intervención y de adaptaciones escolares.

Por qué importa diagnosticarla pronto

La intervención en dislexia funciona, y funciona mejor cuanto antes empieza. Los programas centrados en la conciencia fonológica y en la fluidez tienen un efecto sólido en los primeros años de primaria.

Pero tan importante como la intervención es lo que el diagnóstico evita. Un niño con dislexia sin identificar pasa años escuchando que no se esfuerza, que es distraído o que «no le da». Llega a la adolescencia con una autoestima dañada y una relación difícil con el estudio. El informe cambia la conversación en casa y en el colegio: la dificultad tiene nombre, y hay formas concretas de compensarla.

Adaptaciones que el informe permite pedir

La normativa educativa de la mayoría de los países hispanohablantes prevé medidas para el alumnado con dificultades específicas de aprendizaje. Las más habituales son:

  • Más tiempo en los exámenes y reducción del volumen de lectura cuando es posible.
  • Exámenes orales, o preguntas leídas en voz alta.
  • No penalizar la ortografía en materias que no son de lengua.
  • Uso de audiolibros, lectores de texto y otras herramientas tecnológicas.
  • Formatos de texto más accesibles: letra más grande, más interlineado.

En la universidad y en exámenes oficiales, muchos países reconocen también adaptaciones a partir de un informe profesional.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad se puede diagnosticar la dislexia?

Se confirma cuando ya hubo instrucción lectora formal, en general desde segundo de primaria. Las señales de riesgo se ven antes, y se puede empezar a intervenir sin esperar al diagnóstico.

¿La dislexia se cura?

No desaparece, pero con la intervención adecuada la lectura mejora de forma notable y la persona aprende a compensarla. Muchos adultos con dislexia llevan vidas académicas y profesionales plenas.

¿Un adulto puede evaluarse de dislexia?

Sí. Es cada vez más frecuente que adultos que siempre leyeron con dificultad busquen una evaluación, a menudo para solicitar adaptaciones en la universidad o en oposiciones.

¿Se puede evaluar la lectura por videollamada?

Sí. Las pruebas de lectura se presentan en pantalla y se registran en tiempo real. La calidad de la conexión y un lugar tranquilo son lo único imprescindible.

¿Cuánto cuesta?

USD 210 en América y 185 € en Europa, precio cerrado con informe y sesión de devolución. Qué incluye.

¿Damos el primer paso?

Cuéntenos qué le preocupa. Le orientamos sin compromiso y, si hace falta una evaluación, le explicamos cómo sería en su caso.

Agendar cita