Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
Qué es el test de Raven
Las matrices progresivas de Raven son una prueba creada por el psicólogo británico John C. Raven, publicada por primera vez a finales de los años treinta del siglo XX. Cada elemento es una matriz: una cuadrícula de figuras que siguen una o varias reglas —una forma que gira, una línea que se añade, un color que se alterna— y un hueco que hay que completar eligiendo la opción correcta.
Se llaman progresivas porque la dificultad aumenta de forma gradual: los primeros elementos se resuelven de un vistazo y los últimos exigen descubrir varias reglas que actúan a la vez. No hace falta leer, escribir ni hablar para responder, basta con señalar.
Existen varias versiones, pensadas para públicos distintos:
- La versión general, para adolescentes y adultos de capacidad media.
- La versión en color, con elementos más sencillos y atractivos, pensada para niños pequeños y para personas mayores o con dificultades.
- La versión avanzada, con elementos muy difíciles, útil para diferenciar entre personas de capacidad alta.
Con los años se han publicado ediciones revisadas y baremos nuevos, porque las normas antiguas dejan de representar a la población actual.
Qué mide el Raven y qué no mide
El Raven mide sobre todo el razonamiento no verbal: la capacidad de observar un material nuevo, descubrir la regla que lo organiza y aplicarla. Es lo que en psicología se llama razonamiento fluido o inductivo, y se considera una de las mejores aproximaciones a la capacidad general de resolver problemas que nunca se han visto antes.
Pero una sola habilidad, por importante que sea, no es la inteligencia completa. El Raven no mide:
- El lenguaje: vocabulario, comprensión de lo que se oye o se lee, capacidad de explicar una idea.
- La memoria de trabajo tal como se mide en otras pruebas: retener una serie de datos mientras se opera con ellos.
- La velocidad de procesamiento: la rapidez y precisión en tareas sencillas, que tanto pesa en clase y en el trabajo.
- La atención sostenida y las funciones ejecutivas en la vida diaria: organizarse, planificar, frenar un impulso.
- Los aprendizajes escolares, la creatividad o el área emocional.
Por eso una persona con dislexia o con un trastorno del lenguaje puede obtener un Raven alto y tener, a la vez, dificultades serias en el colegio. Y una persona con muy buen vocabulario pero menos soltura con el material visual puede quedar por debajo de lo que rinde en su vida real. El Raven informa de un aspecto del perfil, no de todo.
Por qué el test de Raven online no da un CI fiable
Las versiones que circulan por internet pueden ser entretenidas, pero no permiten obtener un coeficiente intelectual con garantías. Los motivos son concretos:
- Normas de origen desconocido. Para convertir aciertos en una puntuación hay que comparar con una muestra amplia y representativa de personas de la misma edad. La mayoría de las páginas no dicen con quién comparan, o comparan con quienes hicieron el test en esa misma web.
- Elementos conocidos y practicados. Muchos elementos, o copias muy parecidas, están publicados y comentados. Quien los ha visto antes acierta más, sin que su razonamiento haya cambiado.
- Sin control de las condiciones. Nadie comprueba el tiempo, si hubo ayuda, interrupciones o varios intentos.
- Una sola habilidad convertida en número global. Aunque el test estuviera bien aplicado, un CI calculado solo con razonamiento no verbal no equivale al CI total de una escala completa.
- Resultados que halagan. Algunas páginas devuelven cifras muy altas con facilidad; otras cobran por mostrarlas. Ninguna de las dos prácticas tiene respaldo técnico.
Si más adelante va a hacer una evaluación formal, conviene no practicar con estos tests: familiarizarse con los elementos puede restar validez a las pruebas que se le apliquen.
La diferencia general entre un test de internet y una medición formal está explicada en test online o evaluación.
Cuándo tienen sentido las pruebas no verbales
Las pruebas como el Raven son muy valiosas en situaciones en las que el lenguaje distorsionaría el resultado. Dentro de una evaluación completa, se les da más peso cuando:
- El niño es bilingüe o se escolariza en otro idioma. Un vocabulario todavía en construcción en español o en la lengua del colegio no refleja su capacidad de razonar. Más sobre esta situación en niño bilingüe y retraso del lenguaje.
- Hay un trastorno del lenguaje o una dificultad de comunicación, como ocurre en algunos niños autistas con poco lenguaje verbal.
- Existen dificultades auditivas que complican entender instrucciones largas.
- Un adulto ha perdido parte del lenguaje tras un ictus o una lesión cerebral y hace falta saber cómo razona más allá de las palabras. Vea secuelas cognitivas del ictus.
Conviene una precisión: «no verbal» no quiere decir «libre de cultura». La familiaridad con este tipo de dibujos, con los exámenes de opción múltiple o con trabajar contra reloj también influye. Por eso las pruebas no verbales se interpretan junto con la historia de la persona, no como un veredicto independiente.
Cómo se mide la capacidad intelectual en una evaluación
En la consulta, el CI se mide con escalas completas, como la WISC-V en niños y adolescentes o la WAIS en adultos, que combinan tareas verbales, visoespaciales, de razonamiento fluido, de memoria de trabajo y de velocidad. Algunas de esas tareas son matrices muy parecidas en su lógica al Raven; otras miden todo lo que el Raven deja fuera.
Según el caso, puede añadirse una prueba específicamente no verbal para contrastar el resultado, sobre todo en niños bilingües o con dificultades de lenguaje. En cualquier caso, la medición intelectual se hace solo dentro de la evaluación completa, nunca como prueba suelta, porque un número sin la historia, la atención, el ánimo y el aprendizaje de la persona se presta a malas interpretaciones. Más detalles en la evaluación de inteligencia.
La evaluación online y el informe que recibe
La evaluación se hace por videollamada, con un computador u ordenador con cámara y micrófono, en una habitación tranquila. Son 4 sesiones de 1 hora, cada una en un día distinto: primero la entrevista (en los niños, con los padres) y después las sesiones de pruebas. Los niños trabajan con el evaluador acompañados de uno de sus padres o del adulto a su cargo. El conjunto de pruebas se elige para la videollamada; si algún aspecto requiriera presencia, se lo decimos en el primer contacto.
Al terminar recibe un informe escrito en 7 días desde la última sesión, con el perfil completo —no solo un número—, la interpretación y recomendaciones concretas, y una sesión de devolución para resolver dudas. El proceso suele durar de dos a tres semanas.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la puntuación normal en el test de Raven?
No hay una cifra única. Los aciertos se convierten en percentiles o puntuaciones según la versión del test y la edad de la persona, con las normas del manual. Un mismo número de aciertos puede ser alto para un niño de 8 años y bajo para un adulto.
¿Puedo saber mi coeficiente intelectual con un Raven online?
No con fiabilidad. A lo sumo le dará una idea de cómo se desenvuelve con este tipo de problemas visuales. El CI se mide con una escala completa aplicada por un profesional, dentro de una evaluación.
¿El test de Raven sirve para detectar altas capacidades?
Puede aportar un dato, sobre todo la versión avanzada, pero no basta. Las altas capacidades se valoran con el perfil intelectual completo, la creatividad y el área emocional. Vea la evaluación de altas capacidades.
¿Se usa el Raven con niños pequeños?
Sí, existe una versión en color pensada para niños pequeños. Aun así, en la infancia los resultados de cualquier prueba intelectual son menos estables y se interpretan con prudencia, junto con la observación y la entrevista a la familia.
¿Si ya hice el Raven en internet, se invalida la evaluación?
No la invalida, pero díganoslo en la entrevista. Así el evaluador lo tiene en cuenta al elegir las pruebas y al interpretar los resultados.
¿Cuánto cuesta la evaluación de la capacidad intelectual?
$670.000 COP (aprox. USD 200), precio cerrado. Incluye la entrevista, todas las pruebas que el caso necesite, el informe en 7 días y la sesión de devolución, todo por videollamada. Ver precios.
¿Cuánto dura el proceso completo?
La evaluación completa son 4 sesiones de 1 hora, cada una en un día distinto, que usted elige en la agenda dentro de un plazo de 30 días desde la primera. El informe escrito llega 7 días después de la última sesión y se lo explicamos en una cita de entrega. Las fases, una a una.
