Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
Qué es un test de TDAH y qué responde
La palabra «test» se usa para dos herramientas muy distintas, y conviene separarlas desde el principio:
- Escalas o cuestionarios de conducta. Una lista de frases —«se distrae con facilidad», «le cuesta esperar su turno», «pierde el material escolar»— que un adulto puntúa según la frecuencia con que las observa. Miden percepción: lo que los padres o el profesor notan.
- Pruebas de rendimiento. Tareas que el niño realiza mientras se registra cómo lo hace: cuánto tiempo sostiene la atención en una tarea monótona, cuántas veces responde antes de tiempo, cuánto retiene mientras reorganiza una información. Miden funcionamiento, y forman parte de una evaluación neuropsicológica.
La mayoría de lo que aparece en internet como «test de TDAH para niños» pertenece al primer grupo. Responde bien a una pregunta: ¿lo que observamos en casa se parece al patrón del TDAH lo suficiente como para consultar? No responde a la segunda pregunta, la importante: ¿es TDAH, o es otra causa que produce las mismas conductas?
Si todavía está en el punto de preguntarse qué señales mirar, empiece por cómo saber si mi hijo tiene TDAH. Esta página va un paso más allá: qué hacer con los cuestionarios y qué significan sus resultados.
Las escalas que usan los profesionales
Hay cuestionarios de libre acceso y otros con derechos de autor que solo se aplican a través de un profesional. Estos son los más conocidos:
Escalas de Conners
Una familia de cuestionarios con versiones para padres, para profesores y, en adolescentes, para el propio joven. Además de la atención y la hiperactividad, exploran aspectos como el aprendizaje, la conducta desafiante o la relación con los compañeros. Se corrigen con normas por edad y sexo, de modo que la puntuación de su hijo se compara con la de niños parecidos a él.
SNAP-IV
Un cuestionario breve construido a partir de los criterios del DSM, el manual de referencia de la Asociación Americana de Psiquiatría. Lo pueden responder padres y profesores, y circula mucho en internet. Su brevedad es su ventaja y su límite: recoge los síntomas, pero dice poco del contexto.
Escalas Vanderbilt
Muy usadas por pediatras, sobre todo en Estados Unidos. Tienen versión para padres y para profesores e incluyen preguntas sobre otras dificultades que a menudo acompañan al TDAH, como la ansiedad, el ánimo bajo o la conducta oposicionista, además del rendimiento escolar.
Todas tienen algo en común: las interpreta un profesional. Una puntuación alta sin contexto puede asustar sin motivo, y una puntuación baja puede tranquilizar cuando no debería.
Por qué un cuestionario no basta
Imagine a dos niños de nueve años con la misma puntuación alta en una escala de atención. Uno tiene TDAH. El otro duerme mal desde hace meses porque ronca y se despierta varias veces por la noche. En el cuestionario se ven idénticos. Esa es la limitación central, y tiene varias caras:
- Muchas condiciones puntúan alto. La ansiedad, la falta de sueño, una dislexia sin detectar, un problema de audición o de visión, una etapa difícil en casa, o un niño con altas capacidades que se aburre en clase pueden dar el mismo resultado.
- La percepción depende de quién responde. El mismo niño puntúa distinto con un profesor paciente que con uno exigente, en septiembre que en junio, con una madre agotada que con un abuelo que lo ve un rato los domingos.
- No mide lo que ocurre dentro de la tarea. Un cuestionario dice «se distrae»; no dice si se distrae porque no sostiene la atención, porque no entiende lo que lee o porque está preocupado.
- No valora la historia. El TDAH exige que las señales empiecen en la infancia, antes de los 12 años según el DSM-5-TR, y que aparezcan en más de un entorno. Eso se reconstruye en una entrevista, no marcando casillas.
Por eso los cuestionarios son una pieza de la evaluación, no un atajo hacia el diagnóstico.
Test de TDAH en adolescentes: qué cambia
En la adolescencia la hiperactividad visible suele disminuir. Lo que queda es menos llamativo: inquietud interna, desorganización, dificultad para empezar las tareas, estudiar solo la noche antes, olvidar entregas. Un cuestionario pensado para niños pequeños capta mal ese perfil.
Por eso, a estas edades, las escalas suelen incluir la versión del propio adolescente, además de la de los padres y la de varios profesores, porque ya no hay un solo maestro que lo vea todo el día. Las tres miradas no siempre coinciden, y esa diferencia es información: un joven puede minimizar lo que le ocurre, o describir un esfuerzo enorme que en casa nadie ve.
También pesan otras preguntas: el ánimo, el consumo de sustancias, el uso del teléfono por la noche, la autoestima. Lo desarrollamos en TDAH en adolescentes. Y si el test lo busca para usted, que ya es adulto, la guía adecuada es test de TDAH para adultos.
Qué añade la medición con pruebas
La evaluación neuropsicológica recoge los cuestionarios de casa y del colegio y los combina con lo que ningún cuestionario puede dar:
- Atención sostenida e impulsividad medidas mientras ocurren: cuántos estímulos se le escapan, cuántas veces responde cuando no debía y cómo cambia su rendimiento a medida que pasan los minutos.
- Funciones ejecutivas: memoria de trabajo, flexibilidad para cambiar de estrategia, planificación y control de la respuesta.
- Un perfil cognitivo general, que sitúa lo anterior en contexto y separa el TDAH de una dificultad de aprendizaje o de unas altas capacidades.
- El descarte ordenado de otras causas, con la entrevista y los instrumentos que el caso necesite para el ánimo, la ansiedad y el sueño.
Así se pasa de «los adultos perciben que se distrae» a «su atención rinde de esta manera, en estas condiciones, comparada con niños de su edad». El diagnóstico clínico del TDAH lo formaliza un médico —psiquiatra infantil, neuropediatra o pediatra—, y el informe le aporta la medición objetiva en la que apoyarse. Los pasos de la evaluación completa están en evaluación del TDAH en niños y adolescentes.
Cómo es la evaluación por videollamada
- Entrevista con los padres, sin el niño, de alrededor de una hora: desarrollo, sueño, colegio, lo que ya se ha probado.
- Escalas para casa y para el colegio, que se responden en paralelo mientras avanzan las sesiones.
- Sesiones de pruebas de 1 hora, cada una en un día distinto; la evaluación completa son 4 sesiones de 1 hora, contando la entrevista. Su hijo trabaja con el evaluador desde un computador u ordenador con cámara y micrófono, acompañado de uno de sus padres o del adulto que lo tiene a cargo.
- Informe escrito en 7 días desde la última sesión de pruebas, con resultados, conclusiones y recomendaciones para casa, el colegio y el médico.
- Sesión de devolución para explicarles el informe y resolver dudas; si lo desean, también una reunión con los docentes.
El proceso completo lleva por lo general de dos a tres semanas. El horario se acuerda en su hora local.
Preguntas frecuentes
¿Hay un test de TDAH para niños que sea fiable?
Las escalas validadas, como las de Conners, el SNAP-IV o las Vanderbilt, son fiables como cribado: indican si conviene consultar. Ninguna diagnostica por sí sola, porque no miden el rendimiento del niño ni descartan otras causas.
¿Puedo hacerle el test a mi hijo en casa?
Puede responder un cuestionario orientativo que le ayuda a ordenar lo que observa. Las escalas clínicas conviene que las entregue y corrija un profesional, que sabrá compararlas con las normas de la edad y leerlas junto con la historia de su hijo.
La escala del colegio sale alta y la de casa no, ¿qué significa?
Puede significar varias explicaciones: que las exigencias del aula hacen visible una dificultad que en casa pasa inadvertida, que hay un problema específico con el aprendizaje, o que algo del entorno escolar le afecta. El TDAH se manifiesta en más de un lugar, así que esa diferencia es justamente lo que la evaluación ayuda a interpretar.
¿Desde qué edad se puede hacer un test de TDAH?
Hay escalas para niños en edad preescolar, pero a esas edades se interpretan con mucha prudencia, porque el desarrollo varía mucho de un niño a otro. La evaluación completa de la atención suele hacerse desde la edad escolar; antes, lo indicado es una valoración del desarrollo.
¿Cuánto cuesta la evaluación de TDAH y cuánto dura?
Tiene un precio cerrado de $670.000 COP (aprox. USD 200), e incluye la entrevista, todas las pruebas, el informe escrito en 7 días y la sesión de devolución. El proceso suele completarse en dos a tres semanas. Ver qué incluye.
¿El informe sirve en el colegio de mi país?
Describe el perfil de su hijo y propone adaptaciones concretas, lo que suele ser útil ante cualquier colegio. El Dr. Giraldo ejerce desde Colombia; si un trámite oficial de su país exige la firma de un profesional local, se lo diremos con claridad antes de empezar.
¿Cómo es la evaluación por videollamada?
Se hace desde casa, con un computador u ordenador con cámara y micrófono, en una habitación tranquila. El evaluador aplica las pruebas en directo; los niños las hacen acompañados de uno de sus padres o del adulto a su cargo, y las personas mayores, con un familiar cerca que ayuda con la conexión. La entrevista y la devolución también son por videollamada. Cómo funciona.
