Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
Qué pasó con el asperger
El pediatra austríaco Hans Asperger describió en 1944 a un grupo de niños con buen lenguaje y capacidad intelectual, pero con dificultades marcadas en la relación social, intereses muy intensos y una forma de comunicarse peculiar. Décadas después, el «síndrome de Asperger» entró en la CIE-10 y, en 1994, en el DSM-IV, como un diagnóstico separado del autismo.
La separación no resistió la práctica clínica. Distintos profesionales ante la misma persona llegaban a conclusiones diferentes: unos hablaban de asperger, otros de «autismo de alto funcionamiento», otros de un trastorno generalizado del desarrollo no especificado. No había una frontera fiable entre esas etiquetas. Por eso el DSM-5 las unificó en 2013 en un único trastorno del espectro autista, y la CIE-11, vigente desde 2022, hizo lo mismo.
Esto no borra nada. Las personas que recibieron un diagnóstico de asperger siguen dentro del espectro autista, y el propio DSM-5 indica que a quien tenía un diagnóstico bien establecido de asperger le corresponde el de TEA. Muchas siguen usando la palabra para describirse, y es una elección legítima. Lo que ya no se hace es emitir diagnósticos nuevos con ese nombre.
Qué significa hoy «autismo leve» o «nivel 1»
El DSM-5-TR pide especificar el nivel de apoyo que la persona necesita, y lo hace por separado para sus dos grupos de características: la comunicación social y los comportamientos restringidos y repetitivos.
| Nivel | Descripción del manual | Cómo puede verse |
|---|---|---|
| Nivel 1 | Necesita apoyo | Habla con frases completas, pero le cuesta iniciar interacciones o sostener la conversación de ida y vuelta; la inflexibilidad interfiere en la organización o en los cambios de actividad |
| Nivel 2 | Necesita apoyo sustancial | Dificultades sociales evidentes incluso con apoyo; la rigidez y las conductas repetitivas se notan en muchos contextos |
| Nivel 3 | Necesita apoyo muy sustancial | Comunicación muy limitada; la rigidez afecta de forma marcada a todos los ámbitos |
La CIE-11 no usa niveles: especifica si hay o no discapacidad intelectual y en qué grado está afectado el lenguaje funcional. Lo que popularmente se llama «autismo leve» suele equivaler a un TEA de nivel 1, sin discapacidad intelectual y con lenguaje fluido.
El nivel no es una etiqueta fija. Puede ser distinto en un área y en otra, y cambiar con la edad, con los apoyos o con el entorno: la misma persona necesita más ayuda en una etapa de cambios que en una rutina estable.
«Leve» no significa sin dificultades
Es quizá lo más importante de esta página. Una persona autista de nivel 1 puede tener un buen trabajo, estudios universitarios y una vida social aparentemente normal, y aun así vivir un desgaste enorme que nadie ve:
- El camuflaje. Observar, imitar, ensayar conversaciones y ocultar lo que cuesta, durante horas al día. Funciona hacia fuera y agota por dentro.
- El agotamiento. Muchas personas describen épocas de desgaste profundo, con pérdida temporal de capacidades que antes tenían, tras periodos largos de sobrecarga.
- La ansiedad y la depresión, que acompañan con frecuencia al autismo no reconocido y a veces son el motivo de la primera consulta.
- La distancia entre capacidad y funcionamiento. Poder resolver un problema complejo y, sin embargo, no conseguir hacer una llamada telefónica, organizar un trámite o sobrevivir a una reunión social sin quedar exhausto.
- Lo sensorial: ruidos, luces o texturas que otros no notan y que a esta persona le desbordan.
Precisamente porque desde fuera «se le ve bien», el autismo de nivel 1 es el que más tarde se detecta, sobre todo en mujeres. Lo desarrollamos en autismo en mujeres.
Cómo se ve en la infancia
En los niños con este perfil, el lenguaje suele desarrollarse a tiempo y a veces de forma llamativa, con un vocabulario adulto. Por eso es frecuente que las señales pasen inadvertidas hasta la edad escolar, cuando las relaciones con otros niños se vuelven más complejas:
- Conversaciones que giran en torno a su tema favorito, con mucho detalle y poca atención a si el otro sigue interesado.
- Dificultad para el juego compartido y para entender las reglas no escritas del recreo; prefiere a los adultos o jugar solo.
- Interpretación literal de lo que se dice; las bromas, las ironías y los dobles sentidos le desconciertan.
- Necesidad de rutina y malestar intenso ante los cambios imprevistos.
- Sensibilidad a ruidos, texturas de la ropa o sabores.
- Un rendimiento escolar bueno en algunas áreas junto a dificultades en los trabajos en grupo o en la organización.
Si reconoce a su hijo en esta descripción, la guía cómo saber si mi hijo tiene autismo recorre las señales por edad, y la evaluación del autismo en niños explica cómo se estudia.
Cómo se ve en la edad adulta
Muchos adultos que buscan «asperger adultos» llevan años con la sensación de ser distintos sin saber por qué. Suelen compartir una historia parecida: un niño o una niña al que describían como maduro, raro o muy suyo; una adolescencia difícil en lo social; y una vida adulta en la que las exigencias del trabajo, la pareja o la crianza desbordaron las estrategias que antes funcionaban.
Es frecuente que hayan recibido antes otros diagnósticos, como ansiedad social, depresión o un trastorno obsesivo, a veces correctos y a veces no del todo. Y es frecuente también un perfil muy desigual, con capacidades destacadas en un área y dificultades notables en la organización diaria o en lo social. Cuando además hay una capacidad intelectual alta, el autismo puede quedar aún más oculto.
Si se hace esta pregunta sobre usted, la guía cómo saber si soy autista describe los criterios y las condiciones que se parecen, y la evaluación del autismo en adultos explica el proceso.
Cómo se evalúa hoy
La evaluación ya no busca decidir entre «asperger» y «autismo», sino responder si hay un trastorno del espectro autista, qué nivel de apoyo necesita la persona en cada área y qué otras condiciones lo acompañan. Para ello combina:
- Una historia del desarrollo detallada, con la ayuda de los padres o de alguien que conociera a la persona de pequeña cuando es posible.
- Escalas y cuestionarios para la comunicación social, los patrones repetitivos, el camuflaje y el perfil sensorial, adaptados a la edad.
- Una evaluación cognitiva completa, que describe fortalezas y dificultades. La capacidad intelectual se mide dentro de esa evaluación, nunca como una prueba suelta.
- La valoración de lo que suele acompañar: TDAH, ansiedad, ánimo.
Esta evaluación se hace por videollamada; en los niños, uno de sus padres o el adulto a su cargo le acompaña durante las pruebas. Durante las sesiones, el evaluador observa directamente cómo se comunica y se relaciona la persona. Recibe un informe escrito en 7 días desde la última sesión de pruebas y una sesión de devolución. El diagnóstico lo formaliza un médico —psiquiatra, neuropediatra o neurólogo según la edad y el país—, que puede apoyarse en ese informe.
Preguntas frecuentes
Me diagnosticaron asperger hace años, ¿tengo que volver a evaluarme?
No por el cambio de nombre. Según el DSM-5, un diagnóstico bien establecido de asperger corresponde hoy al de trastorno del espectro autista. Una nueva evaluación tiene sentido si necesita un informe actualizado para un trámite, unos estudios o un trabajo, o si su situación ha cambiado.
¿Asperger y autismo de alto funcionamiento son lo mismo?
Eran dos etiquetas que se usaban para perfiles muy parecidos, y la dificultad para distinguirlas fue una de las razones para unificarlas. Hoy ambas quedan dentro del TEA. La expresión «alto funcionamiento» se usa cada vez menos, porque no refleja las dificultades reales de la persona.
¿El nivel de autismo puede cambiar?
Sí. El nivel describe el apoyo que la persona necesita en un momento dado, y puede variar con la edad, con los apoyos recibidos o en etapas de mucho cambio.
¿Sirven los tests de asperger que hay en internet?
Cuestionarios como el AQ orientan sobre si conviene consultar, pero no diagnostican: no distinguen el autismo de la ansiedad social, del TDAH o de un periodo de agotamiento. Una puntuación alta es un buen motivo para pedir una evaluación.
¿Se puede ser autista de nivel 1 y tener altas capacidades?
Sí. Es una forma de doble excepcionalidad, y una capacidad alta puede ocultar el autismo durante años. La evaluación completa describe los dos aspectos. Más información en altas capacidades en adultos.
¿Cuánto cuesta la evaluación y se hace online?
Se hace por videollamada y tiene un precio cerrado: $670.000 COP (aprox. USD 200). Incluye la entrevista, todas las pruebas, el informe escrito en 7 días y la sesión de devolución. Ver el detalle.
¿Cuánto dura el proceso completo?
La evaluación completa son 4 sesiones de 1 hora, cada una en un día distinto, que usted elige en la agenda dentro de un plazo de 30 días desde la primera. El informe escrito llega 7 días después de la última sesión y se lo explicamos en una cita de entrega. Las fases, una a una.
