Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
Qué son las dificultades de aprendizaje
Hablamos de dificultades de aprendizaje cuando un niño, un adolescente o un adulto rinde por debajo de lo esperado en la lectura, la escritura o el cálculo, pese a tener oportunidades adecuadas para aprender. Es una descripción amplia: detrás puede haber causas muy distintas, y no todas son un trastorno.
El trastorno específico del aprendizaje es una de esas causas. Se diagnostica cuando la dificultad es persistente —se mantiene al menos seis meses a pesar de apoyos dirigidos—, está claramente por debajo de lo esperado para la edad, interfiere en el rendimiento escolar o en la vida diaria, y no se explica mejor por una discapacidad intelectual, un problema de visión o audición, una escolarización insuficiente o el idioma. Según el área afectada, se especifica con dificultad en:
- La lectura: precisión, velocidad o comprensión. Es lo que se conoce como dislexia.
- La expresión escrita: ortografía, gramática, organización del texto o el propio trazo, lo que se conoce como disgrafía.
- Las matemáticas: sentido del número, cálculo o razonamiento matemático, lo que se conoce como discalculia.
Cuándo sospechar una dificultad de aprendizaje
Algunas señales que justifican consultar:
- Lee mucho más despacio que sus compañeros, adivina las palabras o se cansa enseguida al leer.
- Comete errores de ortografía que no mejoran con la práctica, o le cuesta poner sus ideas por escrito aunque las explique bien de palabra.
- Sigue contando con los dedos cuando sus compañeros ya no lo hacen, confunde los números o no retiene las tablas.
- Rinde mucho mejor en lo oral que en lo escrito.
- Estudia, pero los resultados no reflejan el esfuerzo, y empieza a decir que «es tonto» o a evitar las tareas.
Ninguna de estas señales basta por sí sola, y muchas también aparecen por ansiedad, cansancio o falta de práctica. Precisamente por eso conviene medir en lugar de suponer.
Dificultades de aprendizaje y TDAH
Las dificultades de aprendizaje y el TDAH aparecen juntos con frecuencia, y además se confunden entre sí: un niño con dificultades de lectura puede parecer distraído porque la tarea le resulta agotadora, y un niño con TDAH puede rendir mal en lectura por falta de atención sostenida y no por un problema lector.
Distinguirlos cambia la intervención. Por eso la evaluación mide por separado la atención y las funciones ejecutivas, y las habilidades académicas en sí mismas, y analiza cómo se relacionan.
Qué mide la evaluación
- Entrevista con la familia sobre el desarrollo, la historia escolar, los apoyos recibidos y lo que se ha intentado.
- Capacidad intelectual, para situar el rendimiento académico en relación con el potencial del niño.
- Procesos cognitivos de base: conciencia fonológica, velocidad de denominación, memoria de trabajo, atención, velocidad de procesamiento y habilidades visoespaciales.
- Rendimiento en lectura, escritura y cálculo con pruebas estandarizadas, comparado con niños de su edad y su curso.
- Información del colegio, mediante cuestionarios para los docentes cuando es posible.
- En niños bilingües, atención a qué parte de la dificultad es del idioma y qué parte no.
La evaluación se hace por videollamada, en sesiones cortas adaptadas a la edad. Lo explicamos en la página de evaluación infantil.
Qué le da el informe al colegio
El informe describe el perfil del niño —qué le cuesta, qué hace bien y por qué—, la impresión diagnóstica cuando corresponde, y recomendaciones concretas para el aula: más tiempo en los exámenes, evaluación oral cuando sea posible, apoyos para la lectura, material adaptado o uso de calculadora en determinadas tareas, según el caso.
Cada colegio y cada país tiene su propio procedimiento para decidir los apoyos; el informe es la base técnica para pedirlos. Si le interesa cómo funciona en su país, lo explicamos en las páginas por país.
Preguntas frecuentes
¿Una dificultad de aprendizaje es lo mismo que un trastorno?
No. «Dificultad de aprendizaje» describe un rendimiento por debajo de lo esperado, que puede tener muchas causas. El trastorno específico del aprendizaje es una de ellas, y solo se diagnostica cuando la dificultad es persistente y no se explica mejor por otros factores.
¿A qué edad se puede evaluar?
Las dificultades de lectura y escritura suelen poder valorarse con fiabilidad cuando ya hubo instrucción formal, en general desde segundo de primaria. Antes, la evaluación identifica factores de riesgo y orienta la estimulación.
¿Mi hijo tiene que dejar de ir a clase para hacer las pruebas?
No necesariamente. Agendamos las sesiones en horario de tarde, según la zona horaria de su país.
¿También evalúan a adultos con dificultades de aprendizaje?
Sí. Muchos adultos llegan después de años de compensar sin un diagnóstico, a veces porque necesitan adaptaciones en la universidad o en unas oposiciones.
¿Qué pasa después del diagnóstico?
En la sesión de devolución le explicamos el informe y los siguientes pasos: qué apoyos pedir en el colegio, qué tipo de intervención conviene y con qué profesionales.