Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
La mayoría de los olvidos no son un problema de memoria
La memoria no funciona sola: para recordar algo, primero hay que haberle prestado atención. Muchos de los olvidos que nos preocupan son en realidad fallos de atención —la información nunca llegó a guardarse bien— y no de memoria.
Por eso los olvidos aumentan en épocas de estrés, de sobrecarga, de mal sueño o de ánimo bajo. Y por eso una evaluación de memoria bien hecha mide también la atención, el estado emocional y el descanso, y no solo cuánto recuerda.
Una regla útil: preocuparse por la propia memoria es, en general, una buena señal. Las personas con un deterioro real suelen ser las últimas en notarlo; es su entorno quien lo percibe.
Causas frecuentes de problemas de memoria
- Estrés y ansiedad, que ocupan la atención y dejan poco espacio para registrar lo demás.
- Depresión, que ralentiza el pensamiento y dificulta el recuerdo.
- Falta de sueño o un sueño de mala calidad: es durante el sueño cuando se consolida lo aprendido.
- TDAH no diagnosticado, que se manifiesta en el adulto como olvidos y desorganización constantes.
- Cambios hormonales, como los de la menopausia, que muchas mujeres describen como una «niebla» temporal.
- Medicamentos que afectan a la cognición, sobre todo en combinación.
- Secuelas de una infección como la COVID-19, de un golpe en la cabeza o de un accidente cerebrovascular.
- Deterioro cognitivo asociado a la edad o a una enfermedad neurodegenerativa, que es la causa que más preocupa y la que la evaluación permite confirmar o descartar.
Cuándo conviene evaluarse
- Los olvidos han aumentado de forma notoria en los últimos meses.
- Su entorno, y no solo usted, ha empezado a notarlos.
- Repite preguntas o conversaciones.
- Le cuesta más seguir el trabajo, manejar el dinero o las citas.
- Se ha desorientado en un lugar conocido.
- Hay antecedentes familiares de demencia y quiere tener una línea de base.
- Los olvidos aparecieron tras una enfermedad, un golpe o una intervención.
Qué incluye la evaluación
- Entrevista clínica sobre los olvidos: desde cuándo, en qué situaciones, cómo han evolucionado, qué más ha cambiado.
- Memoria verbal y visual: cuánto aprende, cuánto retiene al cabo de un tiempo y si le ayuda que le den pistas. Ese patrón distingue un problema de atención de uno de almacenamiento.
- Atención y velocidad de procesamiento.
- Funciones ejecutivas: la organización que hace falta para aprender y recuperar la información.
- Lenguaje y otras funciones, para tener el perfil completo.
- Estado de ánimo, ansiedad y sueño.
- Informe escrito que compara sus resultados con los de personas de su misma edad y nivel educativo, con conclusiones y recomendaciones claras.
- Sesión de devolución.
Lo que le da el informe
Una respuesta concreta a la pregunta que le trajo: si su memoria está dentro de lo esperable para su edad o no, y qué explica lo que nota. Si es el estrés o el sueño, sabrá dónde actuar. Si hay un deterioro, sabrá cuánto y en qué, y el informe servirá al neurólogo para completar el estudio. Y en cualquier caso tendrá una línea de base: una medida objetiva con la que comparar en el futuro.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener más olvidos con la edad?
Sí, cierto enlentecimiento es normal. Lo que no es normal es que los olvidos interfieran en la autonomía o aumenten de forma rápida. La evaluación compara su rendimiento con el de personas de su edad.
¿El estrés puede causar problemas de memoria?
Sí, y es una de las causas más frecuentes en adultos jóvenes y de mediana edad. Afecta sobre todo a la atención, que es la puerta de entrada de la memoria.
Tengo 40 años y noto que olvido todo, ¿tiene sentido evaluarme?
Sí. A esa edad lo habitual es que la causa sea la sobrecarga, el sueño, el ánimo o un TDAH no diagnosticado. La evaluación lo identifica y le dice qué hacer.
¿Cuánto cuesta?
USD 210 en América y 185 € en Europa, precio cerrado con informe y sesión de devolución. Qué incluye.