Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
Qué hace cada especialista ante un problema de memoria
| Cuándo es el indicado | Qué hace | |
|---|---|---|
| Médico de familia o de cabecera | Casi siempre, como primer paso | Revisa la medicación, pide análisis, valora la audición y la vista, y deriva al especialista |
| Neurólogo | Olvidos que avanzan, inicio antes de los 65 años, síntomas neurológicos (temblor, alteraciones de la marcha, cambios de conducta o de lenguaje) | Explora, pide resonancia u otras pruebas, formaliza el diagnóstico y decide el tratamiento |
| Geriatra | Personas mayores con varias enfermedades y muchos medicamentos, fragilidad o caídas | Mira a la persona en conjunto, ajusta la medicación, diagnostica y coordina los cuidados |
| Psiquiatra | Tristeza, ansiedad, apatía, desconfianza o alucinaciones que acompañan a los olvidos | Diagnostica y trata la depresión y otros trastornos que imitan o agravan el deterioro |
| Neuropsicólogo | Cuando hace falta medir la memoria y el resto de la cognición con pruebas | Evalúa y entrega un perfil por escrito que sirve al médico para el diagnóstico y el seguimiento |
Si su duda es más general —quién receta, quién pide una resonancia, a quién acudir por otros motivos—, lo explicamos en neurólogo, neuropsicólogo o psiquiatra. Esta guía se centra solo en la memoria.
¿Existe el «neurólogo especialista en memoria»?
Sí, aunque el nombre oficial varía. Dentro de la neurología hay profesionales que se dedican sobre todo a los trastornos cognitivos y las demencias; según el país se habla de neurología cognitiva, neurología de la conducta o neurología de las demencias. No todos los neurólogos tienen esa dedicación: un neurólogo general atiende también migrañas, epilepsia o problemas de los nervios, y puede derivar a un compañero con más experiencia en memoria si el caso lo requiere.
Al pedir la cita, puede preguntar directamente si el neurólogo atiende pacientes con problemas de memoria o si en el centro hay alguien dedicado a ellos.
Las unidades de memoria
Muchos hospitales, sobre todo universitarios y de ciudades grandes, tienen una unidad de memoria o de trastornos cognitivos: un equipo que suele reunir neurología, neuropsicología, enfermería y trabajo social, y a veces geriatría y psiquiatría. Su ventaja es que el estudio completo se hace en un mismo lugar y con criterios comunes. Suelen exigir la derivación de un médico y, en muchos sistemas, tienen listas de espera largas. Pregunte a su médico si hay una en su zona y cómo acceder.
Un orden razonable de consulta
- Si el cambio es brusco, urgencias. Confusión que aparece en horas o pocos días, dificultad repentina para hablar, pérdida de fuerza o de visión: llame al número de emergencias. No es un problema de memoria que pueda esperar.
- Médico de familia. Revisa medicamentos que embotan la memoria, pide análisis —tiroides, vitamina B12, entre otros— y valora el sueño, la audición y el ánimo. Una parte de los problemas se aclara aquí.
- Neurólogo o geriatra. Si los olvidos persisten o avanzan. Como orientación, el geriatra encaja mejor en una persona muy mayor con muchas enfermedades y medicamentos; el neurólogo, en alguien más joven, con síntomas neurológicos o con un inicio poco habitual.
- Evaluación neuropsicológica. Lo habitual es que la pida el neurólogo o el geriatra, pero no hace falta esperar a esa cita para hacerla: llegar a la primera consulta con un perfil medido ahorra tiempo, sobre todo si hay lista de espera.
- Psiquiatra, en paralelo, cuando el ánimo, la ansiedad o la conducta son parte importante del cuadro.
La edad cambia las probabilidades. Entre los 40 y los 60 años, los olvidos se deben con más frecuencia al estrés, al sueño, al ánimo o a un TDAH no diagnosticado que a una enfermedad neurodegenerativa; lo explicamos en pérdida de memoria a los 40 y 50. En una persona mayor con cambios nuevos, el recorrido completo tiene más sentido. Los pasos del estudio médico, uno a uno, están en cómo se diagnostica el Alzheimer.
Qué llevar a la consulta
Las citas con el especialista suelen ser cortas. Llegar preparado marca la diferencia:
- La lista completa de medicamentos, con dosis y horarios, incluidos los de venta libre, los naturales y las gotas para dormir. Mejor aún, las cajas en una bolsa.
- Ejemplos concretos con fecha. «El 3 de marzo se perdió volviendo del mercado» dice más que «está muy olvidadizo». Anótelos durante dos o tres semanas.
- Una cronología: cuándo notaron el primer cambio, si fue de golpe o poco a poco, si ha habido empeoramientos bruscos.
- Análisis, resonancias o tomografías previas, con el informe y, si es posible, las imágenes en disco o en un enlace.
- Antecedentes: enfermedades, cirugías, ictus, golpes en la cabeza, y si hay familiares con demencia.
- Datos de escolaridad y trabajo: cuántos años estudió y a qué se dedicó. Sirven para interpretar las pruebas.
- Gafas y audífonos, para que la exploración no se vea afectada.
- Un acompañante que conozca bien a la persona. Si ese acompañante no convive con ella, que hable antes con quien sí lo hace.
Si usted es un hijo que vive en otro país, puede escribir un resumen de una página con todo lo anterior y enviarlo con quien acompañe a su padre o su madre, o pedir que le permitan conectarse por teléfono durante la cita.
Qué aporta el neuropsicólogo a ese equipo
El neurólogo y el geriatra exploran, piden pruebas y deciden; el neuropsicólogo mide. Su trabajo responde a preguntas que la consulta médica no tiene tiempo ni herramientas para contestar:
- ¿Es un problema de memoria o de atención? Si la información no se guardó porque no se atendió, o se guardó y cuesta recuperarla, o no se consolida. Cada patrón apunta a causas distintas.
- ¿Cuánto se aparta de lo esperable para la edad y la escolaridad de la persona?
- ¿Qué más ha cambiado? Lenguaje, organización, orientación, ánimo.
- ¿Cómo evoluciona? La primera evaluación queda como línea de base para comparar.
El diagnóstico lo formaliza el médico; la evaluación es la medición objetiva en la que se apoya. Se hace por videollamada, con un familiar cerca que ayuda con la conexión en el caso de las personas mayores, y el informe escrito llega en 7 días, seguido de una sesión de devolución. Si lo que busca es un chequeo general para su padre o su madre, vea la evaluación cognitiva del adulto mayor; si le preocupan sus propios olvidos, la evaluación de la memoria.
Preguntas frecuentes
¿Neurólogo o geriatra para la pérdida de memoria?
Los dos están capacitados. El geriatra suele ser mejor opción en una persona muy mayor con varias enfermedades y muchos medicamentos; el neurólogo, cuando los síntomas empiezan antes de los 65 años, hay signos neurológicos o el cuadro es poco habitual. En muchos lugares, la elección depende también de a quién derive el médico de familia.
¿Puedo ir directamente al neuropsicólogo?
Sí, en consulta privada no suele hacer falta una orden médica, y tener el perfil medido agiliza la consulta con el especialista. Lo que no conviene es saltarse al médico: los análisis y la revisión de la medicación pueden encontrar causas tratables que ninguna prueba cognitiva detecta.
¿Cuándo no conviene esperar para consultar?
Cuando los olvidos son nuevos y van a más, cuando empiezan a costar autonomía —el dinero, la medicación, los trayectos— o cuando los nota el entorno y no solo la persona. Y de inmediato, en urgencias, si el cambio aparece de golpe. Las señales de alarma de demencia le ayudan a valorarlo.
¿Qué pasa en la primera cita con el neurólogo?
Suele preguntar por la historia de los cambios, hacer una exploración neurológica y, a menudo, un test breve de memoria en la consulta. Con frecuencia pide análisis, una resonancia y una evaluación neuropsicológica, y el diagnóstico llega en consultas posteriores, cuando reúne los resultados.
Mi padre vive en otro país. ¿La evaluación online sirve para su neurólogo?
Sí: el informe está escrito para que lo use el médico tratante, describe cada área medida y la compara con personas de su edad y escolaridad. El Dr. Esteban Giraldo Casas ejerce desde Colombia, así que un trámite oficial puede exigir además la valoración de un profesional local.
¿Cuánto cuesta la evaluación neuropsicológica?
La evaluación completa cuesta $670.000 COP (aprox. USD 200) (4 sesiones de 1 hora), precio cerrado con entrevista, pruebas, informe escrito en 7 días y sesión de devolución. El proceso completo suele llevar de dos a tres semanas. Ver el detalle.
¿Cuánto dura el proceso completo?
La evaluación completa son 4 sesiones de 1 hora, cada una en un día distinto, que usted elige en la agenda dentro de un plazo de 30 días desde la primera. El informe escrito llega 7 días después de la última sesión y se lo explicamos en una cita de entrega. Las fases, una a una.
