Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
El TDAH, en una definición
Las dos clasificaciones que usan los clínicos en todo el mundo, el DSM-5-TR de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud, describen el TDAH como un patrón persistente de falta de atención, de hiperactividad e impulsividad, o de ambas, que no corresponde a la edad ni al nivel de desarrollo de la persona e interfiere en su vida diaria.
El nombre confunde un poco. «Déficit de atención» sugiere que falta atención, cuando lo que ocurre es que cuesta regularla: dirigirla hacia lo que conviene, sostenerla cuando la tarea no resulta interesante y retirarla a tiempo. Por eso la misma persona que no consigue leer dos páginas de un libro de texto puede pasar horas absorta en algo que le apasiona, un fenómeno que se suele llamar hiperfoco.
Es una de las condiciones del neurodesarrollo más frecuentes en la infancia. Tiene un componente hereditario importante, por lo que es habitual que en la misma familia haya varias personas con TDAH, a veces sin diagnosticar.
Las tres presentaciones
Los manuales actuales hablan de presentaciones y no de tipos, porque en una misma persona el predominio puede cambiar con los años. Son tres:
Predominantemente inatenta
Errores por descuido, dificultad para mantener la atención en tareas largas, parecer no escuchar cuando se le habla, dejar las tareas a medias, desorganización, evitar lo que exige esfuerzo mental sostenido, perder objetos, distraerse con cualquier estímulo y olvidar lo cotidiano. Es la forma que antes se llamaba TDA, sin hiperactividad, y la que más pasa inadvertida, porque no molesta.
Predominantemente hiperactiva-impulsiva
Moverse sin parar, levantarse cuando se espera que esté sentado, hablar en exceso, responder antes de que termine la pregunta, dificultad para esperar su turno e interrumpir a los demás. En los adultos, la hiperactividad suele vivirse más como inquietud interna que como movimiento.
Combinada
Reúne suficientes señales de los dos grupos. Es la presentación más frecuente en los niños que llegan a consulta.
Para hablar de TDAH no basta con reconocerse en algunas de estas descripciones. El DSM-5-TR exige un número mínimo de síntomas —seis en los niños y cinco desde los 17 años—, mantenidos al menos seis meses, con varios presentes antes de los 12 años, que aparezcan en más de un entorno, que causen dificultades reales y que no se expliquen mejor por otra condición.
Lo que el TDAH no es
- No es pereza. La persona con TDAH suele esforzarse más que los demás para obtener el mismo resultado. Lo que falla es la capacidad de ponerse en marcha y sostener el esfuerzo, no las ganas.
- No lo causa la crianza. Un entorno ordenado ayuda a manejarlo, pero no lo provoca ni lo evita.
- No lo causan el azúcar ni las pantallas. Las pantallas pueden empeorar el sueño y la atención de cualquier niño, y conviene regularlas, pero no originan un TDAH.
- No es solo de niños ni solo de varones. Muchas personas lo descubren de adultas, y en las mujeres se reconoce más tarde con frecuencia.
- No dice nada de la inteligencia. Hay personas con TDAH en todos los niveles de capacidad intelectual, incluidas las altas capacidades.
- No es «todo el mundo tiene un poco». Todos nos distraemos a veces. El TDAH se define por la intensidad, la persistencia desde la infancia y el impacto en la vida.
Cómo cambia con la edad
El TDAH acompaña a la persona, pero su aspecto cambia con cada etapa:
- En preescolar predomina la actividad excesiva y la impulsividad. A estas edades hay que ser prudente, porque el desarrollo de cada niño lleva su ritmo.
- En primaria, cuando la escuela empieza a exigir atención sostenida, aparecen los deberes interminables, los errores por descuido y las notas del profesor. Es la edad en la que más se consulta; la evaluación del TDAH en niños explica cómo se estudia.
- En la adolescencia, la hiperactividad visible suele disminuir y ganan peso la desorganización, la dificultad para planificar el estudio y los riesgos propios de la edad. Lo tratamos en TDAH en adolescentes.
- En la edad adulta, se nota en el trabajo, el dinero, los plazos y las relaciones. Muchos adultos llegan sin diagnóstico después de años compensando, como se describe en TDAH en adultos.
En las mujeres y las niñas, la presentación inatenta y el esfuerzo por pasar desapercibidas retrasan a menudo el diagnóstico; los cambios hormonales pueden además modificar los síntomas a lo largo de la vida. Lo explicamos en TDAH en mujeres.
Cómo se diagnostica
No existe un análisis de sangre, una resonancia ni un electroencefalograma que diagnostique el TDAH. El diagnóstico es clínico y lo formaliza un médico: en los niños, un pediatra, un neuropediatra o un psiquiatra infantil; en los adultos, por lo general un psiquiatra. En quién diagnostica el TDAH explicamos el papel de cada profesional.
La evaluación neuropsicológica aporta la medición objetiva en la que ese diagnóstico se apoya. Incluye una entrevista que reconstruye la historia desde la infancia, escalas para la familia y el colegio o para alguien cercano, pruebas que miden la atención y las funciones ejecutivas mientras la persona trabaja, un perfil cognitivo general y el descarte de lo que se parece al TDAH sin serlo: el sueño, la ansiedad, el ánimo, una dificultad de aprendizaje. Se puede hacer por videollamada, termina en un informe escrito en 7 días y se explica en una sesión de devolución.
Los cuestionarios de cribado, como la escala ASRS en adultos, son útiles para decidir si conviene consultar, pero no diagnostican. Si quiere saber qué puede esperar de uno, lea sobre el test de TDAH.
Cómo se trata, a grandes rasgos
El tratamiento lo decide el médico con la familia o con la propia persona, y las guías clínicas recomiendan combinar varias piezas según la edad y lo que más pesa en cada caso:
- Entender qué es el TDAH, para la familia y para la persona. Cambia la forma de interpretar lo que ocurre y reduce la culpa.
- Orientación a los padres sobre rutinas, instrucciones y refuerzo, especialmente en los niños más pequeños.
- Ajustes en el colegio o en la universidad, con el informe como respaldo.
- Psicoterapia orientada a la organización y la regulación emocional, sobre todo en adolescentes y adultos.
- Intervención neuropsicológica sobre las funciones ejecutivas más afectadas, cuando está indicada.
- Medicación, si el médico la considera necesaria. Es una decisión exclusivamente médica.
No hay tratamientos que eliminen el TDAH, pero con los apoyos adecuados muchas personas reducen de forma importante su impacto y aprovechan mejor sus puntos fuertes.
Preguntas frecuentes
¿TDA y TDAH son lo mismo?
Se refieren a la misma condición. TDA era el nombre que se usaba para la forma sin hiperactividad; hoy los manuales hablan de TDAH con presentación predominantemente inatenta.
¿El TDAH desaparece con la edad?
En algunas personas los síntomas disminuyen mucho con los años; en muchas otras continúan en la edad adulta, aunque cambie su forma. La hiperactividad visible suele atenuarse y la desorganización tiende a mantenerse. Con estrategias y apoyos, su impacto puede reducirse.
¿El TDAH es hereditario?
Tiene un componente genético importante: es frecuente que un padre o una madre se reconozca en el diagnóstico de su hijo. La herencia no lo explica todo, y otros factores del desarrollo también influyen.
¿Se puede tener TDAH y altas capacidades?
Sí. Es lo que se conoce como doble excepcionalidad. Una capacidad alta puede compensar el TDAH durante años y retrasar su detección. La evaluación completa, con el perfil intelectual, ayuda a verlo. Más información en altas capacidades.
¿Qué diferencia hay entre déficit de atención y falta de concentración?
La falta de concentración es un síntoma que puede tener muchas causas: sueño, estrés, ansiedad, ánimo bajo. El TDAH es una condición concreta, presente desde la infancia y en varios ámbitos. Distinguirlos es una de las tareas principales de la evaluación.
¿Cuánto cuesta evaluar el TDAH y cuánto dura?
Tiene un precio cerrado de $670.000 COP (aprox. USD 200). El proceso completo, por videollamada, suele llevar de dos a tres semanas, y el informe escrito llega 7 días después de la última sesión de pruebas. Ver el detalle.
¿Cómo es la evaluación por videollamada?
Se hace desde casa, con un computador u ordenador con cámara y micrófono, en una habitación tranquila. El evaluador aplica las pruebas en directo; los niños las hacen acompañados de uno de sus padres o del adulto a su cargo, y las personas mayores, con un familiar cerca que ayuda con la conexión. La entrevista y la devolución también son por videollamada. Cómo funciona.
