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Guía para padres · Atención

Mi hijo no presta atención en clase: qué puede estar pasando

La distracción en clase es una señal, no un diagnóstico. Detrás puede haber sueño insuficiente, un problema de vista o de oído, preocupaciones, una dificultad para leer, aburrimiento o un TDAH. La forma más rápida de acercarse a la causa es averiguar cuándo se distrae, con qué tareas y desde cuándo.

  • Por videollamadadesde cualquier país
  • Informe en 7 díasescrito y explicado en sesión
  • Precio cerradoUSD 210 · 185 €

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¿Para quién es la evaluación?

Sin compromiso. Sus datos solo se usan para responderle.

Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:

La pista está en el patrón

Pida al profesor ejemplos concretos y crúcelos con lo que usted ve en casa. Esta tabla le ayuda a orientarse; no reemplaza una valoración, pero evita empezar por el final:

Si se distrae sobre todo…Puede apuntar a…
Al leer, al copiar o al escribir, y no cuando se le explica en voz altaUna dificultad de lectura o de escritura, como la dislexia o la disgrafía
Cuando el profesor habla, más que cuando mira o manipula materialesUn problema de audición, o que el idioma de la clase no es el suyo
A primera hora, con bostezos y mal humorSueño insuficiente o de mala calidad
Desde hace poco, después de un cambio en la familia o en el colegioPreocupación, tristeza o una situación que le está afectando
Con lo que ya sabe, y se engancha cuando hay un retoAburrimiento; a veces, altas capacidades
En casi todas las materias, también en casa, desde pequeñoUn posible TDAH, que conviene evaluar
Sin molestar: mira por la ventana, «está en su mundo»TDAH con predominio de la falta de atención, ansiedad o un ensimismamiento que merece revisarse

Las causas más habituales, una por una

Dormir poco

Como referencia, entre los 6 y los 12 años se recomiendan de 9 a 12 horas de sueño, y en la adolescencia de 8 a 10. Un niño que duerme menos, o que ronca y se despierta a menudo, rinde en clase como si tuviera un problema de atención. Las pantallas en la última hora antes de acostarse retrasan el sueño y son lo más fácil de cambiar.

No ver o no oír bien

Entrecerrar los ojos, acercarse mucho al cuaderno, quejarse de dolor de cabeza al final del día, pedir que le repitan lo que se ha dicho o subir mucho el volumen del televisor son motivos para una revisión. Las otitis frecuentes pueden reducir la audición durante semanas sin que el niño lo note.

El idioma de la clase

En familias que se han mudado de país, entender la charla del recreo no es lo mismo que seguir una explicación de ciencias. El lenguaje académico tarda mucho más en dominarse que el de la conversación, y mientras tanto el niño desconecta cuando la explicación le supera.

Preocupaciones

Dolores de estómago antes de ir al colegio, cambios en el sueño o el apetito, irritabilidad o ganas de no ir son señales de que algo le inquieta. Pregunte con calma por los compañeros y por el trato que recibe: el acoso escolar se calla con frecuencia.

Una dificultad de aprendizaje

Si leer le cuesta, cada tarea escrita se vuelve agotadora y la atención se va. Lea más en dificultades de aprendizaje.

Aburrimiento

El niño que ya sabe lo que se explica se entretiene con otra actividad. La diferencia con un problema de atención es que, cuando la tarea le exige, se concentra. Vea las señales de altas capacidades.

TDAH y funciones ejecutivas

Cuando la distracción viene de siempre, aparece en varios lugares y se acompaña de desorganización, olvidos o impulsividad, hay que pensar en un TDAH o en una dificultad de las funciones ejecutivas. Los criterios para sospecharlo están en cómo saber si mi hijo tiene TDAH.

Qué preguntarle al profesor

  • ¿En qué momentos del día y en qué materias lo ve más distraído?
  • ¿Termina las tareas de clase? ¿Las termina bien o con errores de descuido?
  • ¿Le cuesta empezar, seguir instrucciones largas o pasar de una actividad a otra?
  • ¿Se levanta, interrumpe o molesta, o se distrae en silencio?
  • ¿Cómo está en el recreo y con sus compañeros?
  • ¿Ha notado algún cambio reciente? ¿Los demás profesores ven lo mismo?
  • ¿Qué ha probado ya en el aula y qué le ha funcionado?

Pida que le anote las respuestas por escrito: le servirán después si decide evaluar, y ayudan a que casa y colegio hablen de los mismos hechos.

Lo que puede probar en casa y en el aula

  • Horarios de sueño regulares y sin pantallas en la última hora antes de dormir.
  • La tarea escolar en bloques cortos, con pausas breves, en un lugar sin televisión ni teléfono a la vista.
  • Una instrucción cada vez, pidiéndole que la repita con sus palabras antes de empezar.
  • En clase, un puesto cerca del profesor y lejos de la puerta y la ventana, con las instrucciones también por escrito.
  • Una revisión con el pediatra de la vista, el oído y la salud general.

Si después de unas semanas de cambios sostenidos la distracción sigue igual, o si ya lleva meses y afecta a sus notas, no hace falta esperar más.

Cuándo tiene sentido una evaluación

Cuando la distracción dura meses, se ve en más de un lugar, afecta a las notas o a cómo se siente su hijo consigo mismo, y los ajustes sencillos no la han cambiado. La evaluación neuropsicológica mide la atención con pruebas —no solo con opiniones—, junto con la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento, la lectura y el razonamiento, y revisa la parte emocional. Así distingue un TDAH de una dificultad de aprendizaje, de un problema de organización sin TDAH o de un niño que se aburre.

Se hace por videollamada, en sesiones cortas en las que su hijo trabaja con el evaluador acompañado de uno de sus padres. Las citas se fijan en la franja que mejor encaje con su zona horaria, procurando que no pierda clase, y el informe llega en 7 días con recomendaciones concretas para el aula y para casa.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que un niño de 6 o 7 años se distraiga?

Sí, hasta cierto punto. La capacidad de sostener la atención crece con la edad y con la maduración del cerebro. La pregunta no es si se distrae, sino si se distrae bastante más que sus compañeros y si eso le impide aprender.

¿Las pantallas pueden ser la causa?

Pueden contribuir, sobre todo si le quitan horas de sueño o si ocupan el tiempo de estudio. Reducirlas es un buen primer paso. Si después la distracción sigue igual, hay que buscar otra explicación.

¿El colegio puede decidir que necesita medicación?

No. El colegio puede y debe contar lo que observa, pero no diagnostica ni prescribe. La decisión sobre un tratamiento corresponde al médico, junto con la familia, y conviene que se apoye en una evaluación.

¿Sirve cambiarlo de puesto en clase?

A menudo ayuda: cerca del profesor y lejos de las distracciones, muchos niños mejoran. Si aun así la distracción sigue siendo importante, es un dato más a favor de evaluar.

¿Y si es un adolescente?

También se evalúa. En la adolescencia la falta de atención se mezcla con desorganización, falta de sueño y estrés académico, y la evaluación ayuda a separar el peso de cada factor.

¿Cuánto cuesta la evaluación?

USD 210, o 185 € si su familia vive en Europa. El precio incluye todas las sesiones, el informe escrito y la devolución. Ver qué incluye.

¿Damos el primer paso?

Cuéntenos qué le preocupa. Le orientamos sin compromiso y, si hace falta una evaluación, le explicamos cómo sería en su caso.

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