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Guía para adultos · Memoria

Olvidos frecuentes: por qué ocurren y cuándo consultar

Que a un adulto se le escapen a menudo las llaves, los recados o lo que iba a buscar suele tener explicaciones corrientes: noches cortas, una preocupación que no da tregua, un ánimo bajo, un medicamento o un problema de salud tratable. La pista más rápida es qué tipo de información se le olvida. Pida una valoración si los olvidos crecen de un mes a otro o empiezan a cambiar lo que usted puede hacer por su cuenta.

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Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:

Qué tipo de olvido tiene: la pista más útil

No todos los olvidos significan lo mismo. Antes de buscar causas, fíjese en qué clase de información se le escapa. Esta tabla orienta; no sustituye una valoración:

OlvidoEjemploQué suele indicar
De lo que no atendióDónde dejó las llaves; lo que le dijeron mientras miraba el teléfonoUn fallo de atención al registrar, habitual con cansancio, prisa o multitarea
La palabra en la punta de la lenguaUn nombre propio que aparece horas despuésFrecuente a cualquier edad y algo más con los años; aislado, no preocupa
Perder el objetivoEntrar en la cocina y no saber a quéUna interrupción de la memoria de trabajo, típica de los días con prisa
Lo que tenía que hacerLlamar a alguien, tomar la pastilla, una citaDepende mucho de la organización; aumenta con la sobrecarga y es típico del TDAH
Hechos recientes completosUna conversación entera o una visita, aunque se la recuerdenMerece consulta
Repetir lo mismoHacer la misma pregunta o contar la misma historia en poco tiempoMerece consulta, sobre todo si lo señala su familia

Las cuatro primeras filas son las más comunes y rara vez indican un problema de la memoria en sí. Las dos últimas son las que conviene no dejar pasar.

Qué suele haber detrás de cada tipo de olvido

Si olvida lo que no llegó a atender

El nombre que le dijeron en una presentación, el recado que le dieron mientras contestaba un mensaje. Aquí el fallo ocurre antes de recordar: el dato entró con tan poca atención que no quedó registrado. Lo favorecen el teléfono, la prisa, el cansancio y una preocupación que ocupa la cabeza. También una audición que ha bajado poco a poco: lo que se oye a medias se registra a medias.

Si le cuesta dar con nombres y palabras

La palabra que se resiste y aparece un rato después es un fallo de acceso, no de almacenamiento: el dato sigue ahí. Aumenta con los años, con el cansancio y, en muchas mujeres, en la perimenopausia. Ocasional, no es motivo de alarma.

Si pierde el hilo de lo que iba a hacer

Abrir el buscador y olvidar qué quería consultar. La intención se sostiene en la memoria de trabajo, que guarda poco y durante poco tiempo, así que cualquier interrupción la desplaza. Es típico de los días saturados y del mal dormir, incluida una apnea del sueño, que muchas personas descubren porque su pareja les oye dejar de respirar por la noche.

Si se le pasan los pendientes

Acordarse en el momento justo de lo que había que hacer depende de la organización y de las señales del entorno, y es lo primero que se resiente cuando la agenda se desborda. La depresión, que resta iniciativa, lo agrava. Si este olvido le acompaña desde el colegio, junto con desorden y tareas a medias, puede haber un TDAH sin diagnosticar: vea cómo saber si tengo TDAH.

Si olvida hechos recientes enteros o repite preguntas

Conviene estudiarlos con su médico, porque varias de sus causas se tratan: fármacos que adormecen —ciertos somníferos y tranquilizantes, los antialérgicos que dan sueño, algunos medicamentos para la vejiga o para el dolor intenso—, sobre todo combinados; el alcohol o el cannabis habituales; una tiroides poco activa, la falta de vitamina B12 o una anemia; y las secuelas de un golpe en la cabeza, de un ictus o de una infección que deja niebla mental. Con la edad aumenta además la probabilidad de un deterioro cognitivo; antes de los 65 años las demencias son poco frecuentes. No suspenda ningún medicamento por su cuenta.

Es habitual encontrarse en más de una fila a la vez: dormir mal y tener demasiada carga se suman.

Qué puede revisar usted esta semana

  • Un registro de dos semanas. Apunte qué olvidó, a qué hora, cómo había dormido y a qué fila de la tabla corresponde. Los patrones aparecen enseguida.
  • Dónde está su atención. Cuente cuántos olvidos ocurren con el teléfono en la mano.
  • Sus medicamentos. Haga una lista de todo lo que toma, incluidos los de venta libre, y revísela con su médico.
  • Ayudas externas. Un lugar fijo para las llaves, alarmas en el calendario. No debilitan la memoria: liberan atención.

Si los olvidos disminuyen al dormir mejor o al bajar la carga de trabajo, ya tiene una respuesta. Si siguen igual, consulte.

Cuándo el olvido ya no es un despiste

Más que cuántos olvidos tiene, importa hacia dónde van. Pida una valoración sin esperar a ver si pasan cuando:

  • Anotar ya no le basta: lo apunta y aun así se le pasa.
  • Aparecen facturas sin pagar que antes nunca se le escapaban.
  • Varias veces por semana duda si ya tomó la medicación del día.
  • Las personas con quienes vive le hacen notar que ya les preguntó eso o que ya se lo había contado.
  • Una tarea del trabajo que hacía de memoria ahora le obliga a buscar cada paso.
  • Duda del camino en un recorrido que hace con frecuencia.

Si el cambio tiene fecha precisa, como una hospitalización o un medicamento nuevo, dígaselo a su médico cuanto antes.

Acuda a urgencias de inmediato si aparece de forma brusca confusión, dificultad para hablar o entender, debilidad u hormigueo en un lado del cuerpo, o la boca torcida. Son señales posibles de un ictus y no pueden esperar a una evaluación.

Qué le dice una evaluación de memoria

La evaluación responde con datos a la pregunta de la tabla: qué tipo de olvido tiene usted. Las pruebas de atención y de memoria de trabajo muestran si el problema empieza al registrar. Después aprende palabras, un relato breve o unas figuras, y más tarde se le pide recuperarlos, primero sin ayuda y luego eligiendo entre varias opciones. Si lo que no salía solo aparece al reconocerlo, estaba guardado y falla el acceso, algo que suele verse con el cansancio, la ansiedad o el ánimo bajo. Si tampoco aparece así, el problema está en conservarlo, y eso orienta a estudiar otras causas. El lenguaje, el ánimo y el sueño completan el cuadro.

Al final sabrá en qué fila está, medido y no supuesto, y qué conviene hacer: ajustar el sueño o la carga, tratar el ánimo, pedir un análisis o seguir el estudio con un neurólogo. Cómo se organiza por videollamada se explica en evaluación de la memoria.

Preguntas frecuentes

¿Por qué entro en una habitación y no sé a qué iba?

Es uno de los olvidos más corrientes. La intención de buscar algo se mantiene unos segundos en la memoria de trabajo, y cualquier distracción por el camino, sea un pensamiento, el teléfono o el propio cambio de lugar, la desplaza. Volver al punto de partida suele traerla de vuelta. Si le pasa sobre todo en días de prisa o tras dormir mal, apunta a la carga, no a la memoria.

¿Los olvidos frecuentes son una señal de Alzheimer?

Por sí solos, no. Antes de los 65 años el Alzheimer es poco frecuente. En las personas mayores lo más habitual es que empiece por olvidar hechos recientes aunque se los recuerden, con preguntas repetidas y pérdida de autonomía, y a menudo lo advierten antes los allegados. Cuando aparece más joven puede comenzar de otras maneras, como problemas de lenguaje, de orientación en el espacio o de planificación. Si le preocupa, una evaluación aclara la duda con datos.

¿Qué análisis conviene pedir por los olvidos?

Lo decide su médico según su historia. Es habitual que valore la función tiroidea, la vitamina B12 y un hemograma, porque son causas tratables de problemas de memoria.

Me cuentan algo y a los pocos minutos lo he olvidado, ¿es normal?

Depende de cómo lo escuchó. Si estaba pendiente de otra tarea, o había ruido, probablemente no llegó a registrarlo; conviene revisar también la audición. Si le ocurre en conversaciones tranquilas en las que estaba atento, y cada vez más a menudo, merece consulta.

¿Cuánto cuesta una evaluación de memoria?

Cuesta USD 210 si reside fuera de Europa y 185 € si reside en Europa. El precio incluye la entrevista, las pruebas de memoria y del resto de funciones, el informe escrito, que recibe en 7 días, y la sesión de devolución. Precios por región.

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